GUAY elige conmemorar los cincuenta años del golpe absteniéndose de cronologías, efemérides o líneas de puntos. Trae entonces a la escena una serie no evidente de fragmentos de un pasado que no ha sido aún del todo develado y que interroga desde ciertas palabras e imágenes aquello que aún al paso de las décadas, y no solo de las cinco, se ha empeñado en retornar a las actualidades de la política y a las transfiguraciones de los relatos. Sin cuenta, se procura aquí desordenar una historia que se ha revuelto una y otra vez sobre sí misma sin revolucionarse y que tal vez podamos entrever y entre oír con más profundidad en sus ecos que en sus propios hechos.
Contestar con “La pregunta”, con materiales que desbordan el período del 76/83 por aquí y por allá es para no decir que aquella discusión está (poco más se dice por algunos pasillos sobre todo virtuales) perimida. Si nos cansamos de algunas respuestas quizás es por haberlas sabido tanto que eso mismo nos ha hecho desconfiar de ellas. ¿Entonces? Difícil de franquear esa barrera ¿Entonces? Entonces tendremos que volver a formular las preguntas. Guay podría, por esta vez, cantar: quiero que pensemos la pregunta. Y que nos la dejen preguntar.
Rodeada de universos en tragedia ineluctable
en tragedia coyuntural en tragedia analfabeta
rodeada de mundos en rítmicos caminos hacia la desdicha
he logrado una zona
en la que mi animal sigue a salvo
hablo a unos pocos muertos hablo de mi vida
en mis sueños mendigan los cuerpos que perdí
y casi no tengo compañía para compartir mármoles funerarios
no necesito la trampa de mitos menores
me basta nuestra propia lucidez
y nuestra permanente tristeza
que no tiene nombre de persona sino de ciudad
pueden borrarse las huellas
matar la mano que escribió aquellos poemas
caer en la cátedra y la impostación
pero yo que tengo memoria de piedra y corazón de trapo
sé dónde cuándo y de quién me despedí
de Regreso a la patria. Juana Bignozzi, 1989
Sin gloria, el regreso improbable de
la tierra del olvido y de las
ausencias es también la
determinación poética de una
militante a seguir contando una
historia inacabada. Al final de la
“primavera democrática”, la
política vive en un poema que
reclama su historia y su futuro.
“… y preguntada que fue, si reconoce en el cadáver exhumado y expuesto a quien en vida fuera su
esposo Juan Moreira… responde que sí…”
Juan Moreira. Leonardo Favio, 1973
No como el Cristo bíblico piadoso,
ni el esclavo sumiso del tirano
Soy la protesta de ese pueblo hermano
que trabaja explotado y silencioso
Soy el grito vibrante y clamoroso
de la Justicia y el Derecho Humano,
retumbando en el hueco del arcano
como en la noche el trueno pavoroso.
Siempre de pie me cuadro en el camino
Desafiando a las iras del “destino”
que intentara oponerse a lo que avanza.
Y unido a mis hermanos, los obreros,
peleando moriré en los entreveros
esgrimiendo mi pluma como lanza.
Rebelde, poema de Iras proletarias. Pedro D. Fusco, 1920
Las luchas se escriben desde
siempre: están acá, se transforman
e insisten en los momentos en que
parecen ser imposibles. En un
campo bonaerense, apareció un
folleto de poemas escritos por Pedro
Fusco en 1920. Gracias a un vecino
de General Pinto, Mauricio Igartua,
permanecen en la memoria de las personas que alguna vez lo leyeron.
Porque encontrar en una caja, en un
campo, una obra inédita que grita
la unión obrera para pelear hasta
morir, en algún momento va a
mover alguna pieza.
El sonido de lo que nadie quiere ver, Vol 1: Asalto al Regimiento de La Tablada. Lucas Martí, 2024.
Se sobreimprime música sobre un
archivo lunático o al revés. Se forma un
nuevo alfabeto. Solo lo podemos leer
con lo viejo a cuestas. Solo lo podemos
leer ahora. Si fuera una imagen, tendría
que ser lenticular. Lucas Martí evoca un momento así, de cruce y superposición.
De un lado la estela de ese momento al
que el último golpe se suma para darle
coda final. Del otro lado los ecos del
mercado neoliberal del fin de la
Historia. El sonido de lo que nadie
quiere ver.
¿Qué es el otoño?. David José Kohon, 1977
la banalidad de una narración sobre el pasado que, aunque más no sea como punto ciego, deje espacio para la respiración y las zozobras de quienes por obra de las ofensivas desplegadas por el Estado -o en la normalidad- viven en estado de excepción.
1979. La larga celebración de la conquista del desierto. Javier Trímboli en Corpus. Archivos virtuales de la alteridad americana. Vol 3, No 2/ 2013.
¿En qué larga urdimbre podríamos leer a la dictadura, qué tuvo ésta de no-novedoso, qué tuvo ésta de continuidad con el pasado argentino, en qué tradiciones buscó incluirse? ¿Fue acaso sólo un cuerpo uniforme y unívoco de milicos, prensa, empresas? ¿”la Iglesia”? Este texto levanta sospechas no sólo sobre el punto de partida, sino también sobre el punto final de esta historia. Y además: buscar una hendidura en la superficie a veces tan lisa suavecita y reconfortante del argumento sobre la trama represiva, sacarle la mortaja que ha caído sobre lo que pudo disonar en esos años, porque “…ahí queda y lo leemos.”
“-Es—dijo una noche en el bar- como con los peces: podrán saber de todo, pero lo último de lo
que un pez se entera es de que vive en el agua…
-Hasta que alguien lo pesca… -razonó el turco.
-Claro-contestó él-, pero entonces ya es un pescado, y poco le va a servir saber que se pasó la
vida en el agua…
Cuando no hay viento, en las noches sin viento de verano, y también en invierno, antes de las tormentas, desde cualquier lugar de la ciudad se puede oír el paso de los trenes.”
Los pasajeros del tren de la noche. Rodolfo Fogwill, 1982
A veces la literatura siente el agua
antes que los peces, está ahí, huele la humedad de los puertos. En algún momento, solo algunas veces, los peces dicen lo mismo que ella. Fogwill
entregó este cuento para su
publicación en Música japonesa en
marzo de 1982. Solo un mes después comenzó la guerra de Malvinas, sin embargo, parecen ser los mismos soldados.
“La incapacidad de imaginar una vida de izquierda, no tanto en lo que ella tiene de guerrilla, sino en
lo que la guerrilla tiene de relación con el Pueblo (el Pueblo irrepresentado, portador de la vida verdadera), es tan consustancial a la postdictadura que hasta podría definir su lengua específica:
para poder condenar al Estado por la desaparición sistemática de personas, antes que por la política económica a la que esas desapariciones sirvieron, la sociedad argentina, a partir de 1984, santifica la vida de derecha.”
Silvia Schwarzböck, Les espantos, estética y posdictadura. 2016, p.41.
Tiempo de revancha. Adolfo Aristarain, 1981.
La fiesta
“Rápidamente se levantaron las llamas. Genet dice que en toda revolución hay una
embriaguez pavorosa: el enigma de ese día no es político, sino el origen de esa
embriaguez. Nadie, ni actores ni testigos, lo conocemos: el comienzo se obnubila en
beneficio de una totalidad desbordada de sí misma, y por lo tanto sin habla o con un
habla inaudible. El Cordobazo tuvo la magia de la peste: la vida era espectáculo y era
historia y no era nada.” pp. 87-88
“Al fin terminaba ese día: ahora, lo que sucedió después se compara a un comentario de
esta fiesta diseminada en el aire.” p. 89
“Historias, hinchado coro de historias sin una escritura (87)”, la multiplicidad de historias individuales y colectivas que entrecruzan los tiempos de la lucha, el fulgor de la epifanía
del Cordobazo, los ríos de sangre, el destierro. Tiempos múltiples o haces de tiempo que
se impulsan con vientos a favor o se frenan por ventarrones en contra. La historia es lo
único nuevo, “un grito contenido que, si salía, llenaría todo el espacio y no terminaría
nunca” (110)
Antonio Marimón. El antiguo alimento de los héroes. Antonio Marimón, 1988.
Advertencia
(…) Verifican que es una memoria densa como un /barco fantasma
O en las noches, un coro que no les deja dormir en
/paz.
Y al mismo tiempo es su historia, una morosa
Y quizás inescribible torre de lenguaje.
Se trata -lo saben- de quince, veinte años.
Se trata de Córdoba, la olla tibia que los coció en /un aire pasional y pestífero.
De un instante singular y colectivo, demencial
/y lógico.
Se trata de los amigos, ahora en una habitación del /Valle de México.
(…) p.14
ISSN: 2953-4941

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