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HISTORIA

TERESA BERIZONCE


Tulio Halperín Donghi. La herencia está ahí. Diez entrevistas comentadas (2023)
de Javier Trímboli (comp)

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     La reciente publicación de Tulio Halperín Donghi. La herencia está ahí. Diez entrevistas comentadas invita a que nos reencontremos con Halperín con la firme convicción, como señala su compilador Javier Trímboli en las primeras páginas, de impedir que su pensamiento quede estacionado en un rincón sin luz. Pero el tiempo desconcertante en que es publicada la obra no hace más que magnificar la propuesta inicial: advertir una herencia destratada y a nuestro alcance no basta, es necesario advertir también la urgencia de lecturas inquietas. 

     Antes de abrir su tapa, en el curso de su lectura y una vez pasada la última hoja, en el libro sobrevuelan y circulan de manera permanente una serie de interrogantes: ¿de qué maneras se vincula Halperín con el presente?, ¿cuál es el rol del intelectual?, ¿cómo escribimos Historia?, ¿de qué Halperín se hace memoria?, ¿quiénes y cómo lo leen hoy? Ante ellos emergen posibles respuestas propias que, en paralelo, corren con otras que van construyéndose en diálogo con la lectura. Esto es posible por la propia impronta de la obra que conduce a conocer la voz directa de Tulio, en un abanico temporal amplio que lo recorre desde los años ‘80 hasta el 2008, partiendo de diez entrevistas bien variadas con interlocutores disímiles que van de Pigna a Pagni. Una por una, esta recopilación de conversaciones sueltas hasta entonces estacionadas en archivos, bibliotecas y casas de conocidxs son comentadas seguidamente con los disparadores que despiertan hoy en estudiantes, docentes y graduadxs de diversas trayectorias y puntos del país. 

     En principio, siguiendo el ejercicio planteado de detenerse a pensar sobre la figura de Halperín, me remito entonces al sentido común: Tulio Halperín Donghi es un nombre que se escucha en las aulas de humanidades, un ineludible. Su figura resuena si se quiere enumerar a lxs historiadores más conocidxs de Argentina debido al impacto que en las últimas décadas tuvo en la formación profesional y en el curso de investigaciones de distintas generaciones de historidorxs. Ahora bien, quien fuera artífice de obras como Revolución y guerra: formación de una élite dirigente en la Argentina, Historia contemporánea de América Latina o Una nación para el desierto argentino, ¿es en verdad un ineludible? 

     Para contestar permítanme ejemplificar desde la experiencia personal. Lo primero que pensé al momento en que vi publicado el libro fue: cuán necesario y qué difícil. Como estudiante nacida en el nuevo milenio, esas dos sensaciones resumen lo poco que sabía sobre Halperín: una idea vaga y uniforme, comentarios sueltos, una referencia misteriosa, un hacer historia inalcanzable. Por suerte y, proporcionalmente por desgracia, doy cuenta lo poco anómalo de mi experiencia si lo asocio al trato que tuvo su herencia. Advertir el inevitable pasaje de lo individual a lo colectivo es de manual, pero es que, y hacia allí me dirijo, hay algo que pasa con Halperín que, incluso estando ahí, acaba siendo para muchxs un conocido-desconocido.

     El propósito de esta obra es entonces ocupar también aquellos vacíos que rondan su enigmática figura y recepción, sorteando asimismo las sensaciones de dificultad que a priori pueden presentarse entre sus lectorxs ya que el formato elegido habilita aproximarse a un enorme intelectual de una manera amena y transparente. Se deja ver a un historiador relajado y con la lengua larga realizando juicios de sus obras y dando respuestas al pasar sobre nudos problemáticos quea su parecerestructuran nuestra historia; pero se lo deja también observar de cerca en sus silencios, omisiones y polémicas. Reparar en su figura con estos grises y ambivalencias expresa la incómoda complejidad que se atraviesa entonces frente a quien, justamente, ilustra un pensamiento vivo, audaz y en movimiento. Un movimiento que, se espera, traspase de la hoja hacia su lector/a para estimular la elaboración de análisis más desafiantes.

     Siguiendo este hilo, en relación con esa sensación de “lo urgente” es donde el libro ubica su horizonte de acción porque volver hacia Halperín significa recuperar una escritura de la historia que tensiona la costumbre de los papers de hiperespecialización. Haciendo memoria de su praxis, unx puede seguirlo de ejemplo para animarse a afirmar en grande aunque no sin cautela y visualizar la experiencia de una Argentina toda desde los siglos como colonia hasta los años kirchneristas o recurrir a cruces disciplinares que retroalimenten a la historia de la literatura aportando nuevas claves de análisis. No obstante, la urgencia se halla especialmente en reapropiarse del rol político que lo caracteriza, porque leerlo es leer a quien no le escapa a la intervención pública y por ello Halperín, tal como sintetiza Julia Rosemberg, nos da una necesaria bocanada de aire fresco.

     Con este presente a cuestas, el cauce del libro rumbea por tanto en la indagación del vínculo entre lxs intelectuales y la acción. Por esto mismo, más que remitirnos a las tesis de Halperín esboza en consejo Federico Vázquez, hay que aprender de su actitud característica; Halperín representa a quien reflexiona en voz alta y por fuera de cuatro paredes. Con su cuota de indisciplina y astucia, su opinión es leída en revistas y suplementos de diarios en diálogos mano a mano sobre los dilemas de la historiografía, la riqueza de un Sarmiento lleno de ambigüedades, los reveses del capitalismo argentino o la encrucijada del peronismo. El hecho de tener presente para la reflexión un público, unx otrx, una sociedad, implica así tener a lxs historiadorxs de cara a su realidad y, por tanto, tener la certeza de una profesión indisociable de la política.  

     El corazón de la obra remite de esta manera a la molestia de preguntarnos: ¿en qué momento y por qué decidimos no asumir como propio este legado? Cruzando fronteras de espacio y tiempo, Tulio Halperín Donghi sin saberlo contesta esta inquietud cuando, frente a una pregunta sobre el trato de la herencia sarmientina, él afirma: “quizás, lo que deberíamos hacer sea, simplemente, buscar las obras completas y abrirlas al azar”, y continúa diciendo, “la herencia está ahí, a disposición de todos”.

     El primer paso quizás sea abocarnos a una lectura halperiniana de Halperín y tomarnos sus textos desde una dimensión abierta en la que todavía resta por decir y, especialmente, por hacer. Sin mucho más que agregar, la herencia está ahí en nuestras manos.

TERESA BERIZONCE

Es estudiante del profesorado y la licenciatura en Historia de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UNLP y adscripta de la cátedra Historia Americana I.